Ana María Murillo y David Borbón

Y su lucha de conservación y reforestación de mangle

Allá en el estado de Mulegé, en Baja California Sur, México, hay una pequeña comunidad pesquera llamada El Delgadito. Este lugar posee playas extraordinarias y se encuentra dentro de la Reserva de la Biósfera El Vizcaíno y de la Laguna San Ignacio (santuario de la ballena gris).

Es una zona sumamente rica en especies marinas como abulón, langosta, pepino de mar, almeja, caracol y gran variedad de peces. 

Dentro de esta comunidad pesquera habitan Ana María Murillo y David Borbón. Esta pareja de pescadores y productores de ostión, son dos seres excepcionales quienes hacen un esfuerzo diario de reforestar mangle en el estero. 

Ana María nació el 10 de marzo de 1958, en Bahía Tortugas. Toda su infancia fue al lado al mar. El mar ha sido no solo el sustento de ella y su familia, sino de las comunidades donde ella ha habitado.

Ana María y David enseñaron a sus hijos Orlando y María desde muy pequeños el amor por el mar. Ambos hicieron un trabajo con la Reserva de la Biósfera del Vizcaíno para reproducir mangle.

Para Ana María el mar significa mucho. “Si me voy lejos del mar, lo extraño mucho porque toda la vida he estado cerca del mar. Aquí todos vivimos del mar. Para mi el mar es la vida. Creo que nací con el mar en el corazón”.

“En 2013, Karina Bautista, una bióloga de Costa Rica  llegó a hacer su tesis: “Análisis de Vulnerabilidad de los Manglares: En la Reserva de la Biosfera del Vizcaíno”.

“Gracias a ella aprendimos mucho sobre los efectos del cambio climático, de cómo funciona el mangle, de su importancia para los mares, y de cómo el mangle puede ser un aliado para detener el cambio calimático, así que al entenderlo nos pusimos a trabajar en la siembra del mangle con mi esposo David y mi hija María Borbón”.

“Gracias a Karina entendimos que el mangle rojo estaba teniendo una muerte silnciosa y al perderse se causaría gran impacto en todas las especies de esta zona porque al quedarse sin hábitat las especies pueden llegar a desaparecer, así que vimos la necesidad urgente de actuar.  Hemos logrado sembrar más de 400,000 plantas de mangle”

“Es importante que nos preocupemos por el mar. Lo que nosotros hacemos les sirve a muchas personas no solo a nosotros”

David Borbon

David Borbón, es integrante de Tierra Salada y uno de los principales impulsores de las labores de conservación y reforestación.

“A lo de la reforestación de manglares le hemos metido tantas ganas, pero más bien amor. Mi experiencia en ese tema me dice que puede haber mucho dinero, pero sino lo amas no lo puedes hacer. Ese amor hay que traerlo desde pequeño y que se te meta a la sangre”.  

“Estamos capacitando gente, hablando sobre la importancia de los manglares como barreras ante huracanes, incubadores de especies marinas comerciales y no comerciales, captadores de carbono. Los mangles son fundamentales para captar carbono y purificar el agua. Los mangles son generadores de vida, por eso es importante ayudarles a ellos para que sigan haciendo su función”.

“Lamentablemente, como pescador, vemos afuera en altamar grandes cantidades de semilla de mangle que sacan las corrientes hacia afuera para después ver varadas toneladas y toneladas de semillas en la orilla de la playa, donde no alcanzan su proceso reproductivo. A nosotros nos queda muy claro que un mangle de manera natural no se va a poder recuperar, es necesaria la ayuda humana para que se recupere.

“Fue por eso que empezamos a jugar al biólogo y a jugar al científico porque no lo somos, somos simplemente pescadores sin ninguna preparación académica en la materia  pero el hecho de estar ahí junto al mar nos permite hacer esa actividad sin ninguna presión y quizá ese sea el éxito del resultado”.

Através de recorridos en áreas donde hemos sembrado mangle se ve claramente el mangle muy verde y lleno de vida eso significa que es muy joven.  Y el mangle de un lado es mangle adulto quizás con más de 100 años , lo triste es que se evidencia los efectos del huracán Kay (septiembre 2022) en el mangle adulto, pues no resistieron estos mangles adutlos al huracán. A diferencia de el mangle joven, aquí queda claro que la juventud se impone, e ahí la importancia de producir nuevas y grandes generaciones de mangle para que no se debiliten nuestros ecosistemas.

La idea es en este 2023 cerrar con un gran proyecto de más de 400,000 plantas nuevas fortaleciendo nuestros ecosistemas enormemente, esperamos que esto pueda tener grandes beneficios al planeta… 

Siento agradecimiento a empresa RRC (regenerative Resources Co) la cual se deidca a fomentar economías regenerativas, ellos nos han dado apoyo.

En el peregrinar por la vida se requiere luchar fuerte buscando los ingresos económicos que se requieren para mantener una estabilidad en el hogar, en mi caso me ha tocado desarrollar algunas tareas que generen esa estabilidad económica con la producción del ostión y poder sacar a mi familia adelante con una preparación académica, que es una herramienta muy útil para que se defiendan en la vida.

 Nunca lo he hecho sólo, siempre con esa gran fortaleza y desde luego mi adorada Esposa Ana María que siempre me brinda su gran apoyo.  

Ya sembramos más de 450, 0000 plantas de mangle y para 2023 está programado sembrar más de 23,000 propágulos de mangle rojo. Seguimos en la lucha por construir un mejor mundo para nosotros y los que vienen después.

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Ana María desde su corazón sereno y afable, David, desde su gran pasión y energía construyen cada día formas de sembrar esperanza al planeta. Ambos comprometidos y apasionados a la regeneración del mangle, es decir la regeneración de la vida.  

“Gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas puede cambiar el mundo” Eduardo Galeano

Sin azul no hay verde

Sin agua no hay vida