Nuestro planeta tiene fiebre

¿Cómo se la podemos bajar?

El cambio climático es el mayor desafío para la humanidad en nuestro tiempo. 

A lo largo de los dos últimos siglos, la actividad humana ha transformado la composición química del agua y del aire en la Tierra, ha alterado la vida misma y la de los ecosistemas. 

Han sido casi más de diez décadas de intesa industrialización, honda deforestación, gran aumento poblacional, y una economía basada en el petróleo. Lo anterior ha generado en la atmósfera gases de efecto invernadero (GEI).

Estos Gases de Efecto Invernadero han supuesto serias consecuencias para la tierra evidenciadas en: el derretimiento de los polos, incendios forestales, aumento en la temperatura de la tierra y del mar, acidificación de los océanos, elevación en el nivel de los océanos, tormentas, sequías, y fenómenos que acaso aún no somos capaces de percibir.

Está comprobado que a medida que la población, la economía, la sociedad de producción y consumo crecen, también lo hace el nivel acumulado de estas emisiones de gases de efecto invernadero. 

El CO2 es un gas de efecto invernadero producido principalmente por la actividad humana y es responsable del 63% del calentamiento global causado por el ser humano, resultado de la quema de combustibles fósiles, según el IPCC.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) fue creado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la ONU Medio Ambiente con el objetivo de proporcionar una fuente objetiva de información científica.

 

Según el quinto informe del IPCC, “los océanos se han calentado, las cantidades de nieve y hielo han disminuido y el nivel del mar ha subido. De 1901 a 2010, el nivel medio mundial del mar ascendió 19 cm, ya que los océanos se expandieron debido al hielo derretido por el calentamiento. La extensión del hielo marino en el Ártico ha disminuido en cada década desde 1979, con una pérdida de 1,07 × 106 km2 de hielo cada diez años”.

 

Señala: “existen pruebas alarmantes de que se pueden haber alcanzado o sobrepasado puntos de inflexión que darían lugar a cambios irreversibles en importantes ecosistemas y en el sistema climático del planeta. Ecosistemas tan diversos como la selva amazónica y la tundra antártica pueden estar llegando a umbrales de cambio drástico debido al calentamiento y a la pérdida de humedad. Los glaciares de montaña se encuentran en alarmante retroceso y los efectos producidos por el abastecimiento reducido de agua en los meses más secos tendrán repercusiones sobre varias generaciones”. 

 

El acuerdo de París expuso una nueva visión dramática, los países se comprometieron a cambios de política climática, que son necesarios para reducir el consumo de combustibles fósiles. 

Economía basada en combustibles fósiles: la civilización petrolera

El petróleo es el crisol de la economía globalizada, un producto estratégico e imprescindible para la expansión del progreso. Gracias al petróleo subió la expectativa de vida, pero, ¿a qué costo?

 

Se llama combustibles fósiles a los hidrocarburos (petróleo y gas) y al carbón. Estos recursos se formaron a partir de materia orgánica proveniente de plantas, microorganismos, bacterias y algas, que mediante la fotosíntesis transforman en energía química la energía  del sol. 

La humanidad conoce la existencia de los combustibles fósiles desde hace miles de años. Fue hasta la Revolución Industrial que se comenzó a utilizar el carbón en cantidades significativas con la máquina de vapor. Luego el petróleo se convirtió en la principal fuente de energía y al estar en el centro de la economía el capitalismo se encargó de hacernos absolutamente dependientes de la energía de combustibles fósiles. 

 

El petroleo es la materia prima fundamental para la industria petroquímica, que produce plásticos, cosméticos, tejidos sintéticos, pinturas, neumáticos, medicamentos, fertilizantes, pesticidas y un sinnúmero de objetos de uso cotidiano.

Surgió durante la Revolución Industrial la Standard Oil de Rockefeller, la mayor empresa refinadora, transportista y vendedora de petróleo del mundo, con sede en Estados Unidos, país que hasta la Segunda Guerra Mundial fue el principal productor y consumidor de petróleo.

 

Como lo han sugerido diversos científicos durante los últimos cincuenta años es la época que más energía de petróleo se ha quemado en toda la historia de la humanidad. 

 

 

El petróleo, con todos sus derivados y aplicaciones, habilitó y movilizó dio forma y sustancia a nuestra civilización petrolera, nos convertimos en una civilización dependiente de energías de combustibles fósiles, poniendo en amenzada la vida de muchas especies sobre la tierra.

 

Testigos de la sexta extinción

Si bien es cierto que la naturaleza tiene ciclos y que las extinciones son muchas veces naturales. También es cierto que hay rangos. Según los científicos, hay miles de especies desapareciendo por actividad humana. Desde una mirada histórica los humanos somos una de las especies más jóvenes del planeta. 

 

“Estamos ante la sexta extinción de especies”, es la conclusión principal de Gerardo Ceballos, de la Instituto de Ecología de la UNAM.

 

En un artículo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences(PNAS) de Estados Unidos, Ceballos junto a otros científicos revisaron especies en peligro de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces. La consclusión es devastadora: la sexta extinción es un hecho y su causa principar es el tráfico ilegal de espcies.

 

Según los expertos la salución es regular estas acciones fuera de la ley. Se clacula que en China se trafican más de cien millones de animales silvestres cada año.

 

En el documental de la BBC, Extintion, Sir David Attenbourgh entrevista a diversos científicos quienes recuerdan que más pandemias vendrán mientras se sigan destruyendo los hábitats y ecosistemas naturales y mientras se siga traficando con especies silvestres.

 

La mitad de los animales que vivieron en la Tierra han desaparecido. Las causas de esta extinción masiva de especies son múltiples: tráfico ilegal de especies, contaminación, sobreexplotación de los recursos naturales, caza, sequía, deforestación, uso masivo de pesticidas y agroquímicos, explotación forestal, destrucción de hábitats, etc. 

Mitigar el cambio climático

Adam Smith dijo que para el bien de todos, cada uno debe hacer lo mejor para sí mismo, el economista John Nash logró demostrar matemáticamente que Adam Smith erró, y que la colaboración es más beneficiosa que la competitividad. En 1994 John Nash recibió el Premio Nobel de Economía por demostrar la teoría del equilibrio. Para el mayor beneficio de todas las especies es imprescindible el equilibrio. 

 

Dado que está matemáticamente demostrado que la colaboración y el equilibrio son más efectivas que la competitividad, para mitigar el cambio climático, es imprescindible que salgamos de esta era de desequilibrio con el planeta, y que logremos establecer modelos de cooperación y colaboración con el resto de especies. Los árboles y algas marinas nos proporcionan el oxígeno que nos posibilita la respiración. El ciclo del agua es lo que hace posible la vida en este planeta.  

 

El quinto informe de IPCC (2014)  expone que “limitar el calentamiento global a 1,5°C requeriría transiciones “rápidas y de gran calado” en la tierra, la energía, la industria, los edificios, el transporte y las ciudades. “Las emisiones netas mundiales de dióxido de carbono (CO2)  de origen humano tendrían que reducirse en un 45 por ciento para 2030 con respecto a los niveles de 2010, y seguir disminuyendo hasta alcanzar el “cero neto” aproximadamente en 2050”, señala.

Antes de que se consolide ese nuevo sistema económico colaborativo y sostenible, debemos cambiar nuestros hábitos: entrar en un proceso de decrecimiento, reducir el consumo a solo lo necesario, usar transporte colectivo, reducir el consumo de carne, limitar el uso de plásticos de un solo uso, separar nuestros desechos. Apoyar políticas ambientales globales, de reforestación masiva, y normativas ambientales, así como leyes de impuesto de carbono para las empresas, leyes de gestión integral de desechos, contar con plantas de tratamiento de desechos eficientes y apostarle a la innovación de la “química verde” para sustituir plástico por materiales orgánicos. 

Salir de la cultura de lo desechable y comenzar a reutilizar no es una moda, es una necesidad de sobrevivencia. Usar bolsas de tela y rechazar bolsas plásticas es necesario para mitigar daños a ecosistemas marinos. Es cierto, no usar bolsas plásticas no cambia el mundo, pero si comienza una cadena de eslabones para empezar a cambiar el orden del desequilibrio con la tierra. 

La vida es prueba y error. En lo individual y en lo colectivo. Si después de la IIGM, se creyó que el plástico y la cultura de “usar y tirar” eran la panacea, hoy la experiencia histórica nos demuestra que la cultura de “usar y tirar” tiene consecuencias graves sobre el resto de especies y sobre nosotros mismos. Cada vez que elegimos un producto estamos haciendo un voto a favor de un sistema de producción.

Hagamos decisiones de consumo consciente. 

Compartir y colaborar herramientas entre humanos y con otras especies, puede crear un mundo con mayor equilibrio y armonía. El reto es impresionante, pero los resultados merecen la pena. Todos podemos ser parte de la solución. “Sin agua no hay vida, sin azul, no hay verde”. No hay planeta “B”.

Salir de la cultura de lo desechable y comenzar a reutilizar no es una moda, es una necesidad de sobrevivencia. Usar bolsas de tela y rechazar bolsas plásticas es necesario para mitigar daños a ecosistemas marinos. Es cierto, no usar bolsas plásticas no cambia el mundo, pero si comienza una cadena de eslabones para empezar a cambiar el orden del desequilibrio con la tierra. 

La vida es prueba y error. En lo individual y en lo colectivo. Si después de la IIGM, se creyó que el plástico y la cultura de “usar y tirar” eran la panacea, hoy la experiencia histórica nos demuestra que la cultura de “usar y tirar” tiene consecuencias graves sobre el resto de especies y sobre nosotros mismos. Cada vez que elegimos un producto estamos haciendo un voto a favor de un sistema de producción.

Hagamos decisiones de consumo consciente. 

Compartir y colaborar herramientas entre humanos y con otras especies, puede crear un mundo con mayor equilibrio y armonía. El reto es impresionante, pero los resultados merecen la pena. Todos podemos ser parte de la solución. “Sin agua no hay vida, sin azul, no hay verde”. No hay planeta “B”.

Bibliografía:

Boff, Leonardo. Ecología. 1996.

Ceballos. Et al. Vertebrates on the brink as indicators of biological annihilation and the sixth mass extinction

https://www.pnas.org/content/117/24/13596

IPCC. Quinto Informe. 2014. Síntesís de Cambio Climático.

https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/2018/02/SYR_AR5_FINAL_full_es.pdf