Esta historia es una perla viva de éxito y sostenibilidad marina, es decir de la capacidad de articular lo social, lo ambiental y lo económico. Es a la vez un caso de trasformación social. En marzo 2020, Amares visitó la comunidad de El Manglito en La Paz, Baja California en México. Esto fue lo que aprendimos y observamos:

El Manglito es una comunidad pacífica y tranquila. Es una comunidad de pescadores que, frente al desafío del agotamiento de sus recursos naturales, fueron capaces de organizarse y cohesionarse para así desarrollar su propia estrategia y capital social para rescatar almeja catarina y callo de hacha, y así lograr la sostenibilidad de esta preciosa

zona marino-costera. Es decir, lograron combinar el desarrollo social, ambiental y económico demostrando que el equilibrio no solo es posible, sino necesario.

Debido a una fuerte y desordenada explotación de la almeja catarina y del callo de hacha (molusco), los pescadores enfrentaron duros tiempos de escasez, los cuales decidieron enfrentar con organización, unidad, y a la vez escuchando la experiencia de los científicos (biólogos marinos) para controlar, monitorear y la conservación del ecosistema.

Fue a través de darse cuenta de que sus recursos estaban casi agotados que la comunidad pesquera entendió que no solo debían reducir la pesca, debían dejar de pescar por un tiempo.  Entendieron que las regulaciones o vedas marinas son imprescindibles para declararle la paz a el mar y tomar del mar únicamente lo necesario. Que hay una gran capacidad regenerativa cuando se deja a los ecosistemas crecer a su ritmo.

Lo que queremos es enseñarles a los niños a ver el mar con diferentes ojos

Huber Méndez, pescador

Desde fines de 2017 la Organización de Pescadores Rescatando a la Ensenada (constituida por 109 pescadores del Manglito) obtuvo una concesión que le permitirá tener exclusividad en la pesca de callo de hacha durante los próximos veinte años. La colaboración entre pescadores y científicos ha sido exitosa, pero aún hay un largo camino por recorrer para mantener vivo al callo de hacha, a la almeja catarina y a este maravilloso ecosistema marino.

Este es un gran ejemplo de trasformación social para integrar a la biodiversidad en las prácticas pesqueras. Un testimonio vivo de cómo las acciones por la naturaleza colectivas y cuando se unen diversos sectores tienen cosechas.

Aquí la entrevista a Huber Méndez, pescador de El Manglito y fundador de fundador de OPDE, (Organización de Pescadores de El Manglito).