Trabajo en comunidades pesqueras de la costa sur, Guatemala

Desde niña me han intrigado las ballenas y los delfines. Mi fascinación por los océanos me llevó a ser buza desde los 19 años. En el 2009 trabajé junto a mis amigas del proyecto Amares, la fotógrafa Juliana Skaggs y la bióloga marina Paulina Godoy en el proyecto “Chakalote”, una inicitiva de educación ambiental en la costa pacífica sur de Guatemala. Aquella experiencia me enamoró del mar y de las posibildiades de educación ambiental.

Fue entonces que aprendí que las ballenas machos cantan con fines reproductivos. Ello me llevó a fascinarme aún más por esos seres gigantes y misteriosos que son las ballenas y la vez ver la inmnesa necesidad de unir ciencia y sociedad.

Desde 2018 Amares ha estado impartiendo talleres de educación ambienta, realizando limpiezas de playa, se realizó un mural con los niños y mujeres de la comunidad y a la vez se han estado haciendo actividades lúdicas y pedagógicos por la salud y conservación de los océanos.

Cada día construimos la realidad con nuestros pensamientos, palabras e intenciones. Cuiden y amen sus palabras y pensamientos.

Mensaje para los alumnos de la “Tierra”

Una vez en una playa por algún extraño misterio las estrellas quedaron fuera del mar.

Caminando por la playa, un adulto encontró a un niño que recogía estrellitas de mar para devolverlas al agua. El adulto preguntó al niño qué hacía. El niño respondió: estoy devolviendo las estrellas al mar, si no lo hago morirán. El adulto dijo: debe haber millones de estrellitas de mar sobre la playa y nunca podrías devolverlas a todas. ¡Son muchas! Quizás no te hayas dado cuenta de que esto mismo sucede probablemente en cientos de playas a lo largo de la costa, ¿acaso no estás haciendo algo que no tiene sentido?
El niño sonrió, tomó una estrellita de mar y mientras la lanzaba al mar respondió: Para ésta sí tuvo sentido… para ésta también. El adulto sonrió, se inclinó, tomó una estrella de mar y la devolvió al mar. Otras personas que estaban observando y escuchando lo que sucedía, hicieron lo mismo. En un momento eran cientos de personas devolviendo estrellas al mar.

Todos tenemos un impacto sobre el mundo. Desde aMares tenemos la convicción de que es desde la alegría, la consciencia colectiva y las buenas ideas unidas que podemos contribuir a hacer del mundo un mejor lugar.

“Recuperar el mundo” es entender que todo en la naturaleza es sagrado y que todo está conectado por hilos invisibles, olvidarnos de usar y tirar; comenzar a reusar y reparar. Buscar en cada acción equilibrio con la Tierra.

Cada día comienza el gran misterio que representa estar vivos. Como niños y jóvenes están haciendo lo que les toca: pensar, divertirse, aprender y pasarla bien. Estudiar bien. Y reírse mucho. Y en esa risa, poco a poco, irán acaso descubriendo que la vida es un poco un ir y venir. Un mar de olas en las que unas nos elevan y otras que nos arrastran. Hay otras que nos elevan y hacen rascar los cielos. Otras que nos hacen ver el mundo desde otra perspectiva. O desde una luz más exacta. Depende de nosotros si en esa elevación optamos por ver el mundo con más amplitud, dejarnos envolver por la suavidad y la alegría de la luz.

Cada día construimos la realidad con nuestros pensamientos, palabras e intenciones. Cuiden y amen sus palabras y pensamientos.

Gracias a cada uno de ustedes por sus deseos de cuidar y conocer mejor al planeta. Quizás no podemos cambiar el mundo, pero si el pedacito que nos toca y eso comienza en nuestra propia casa, cuidar nuestro cuerpo, indagar cómo que cada hogar puede contribuir un poquito a buscar más equilibrio para el planeta.

Escuchen el murmullo de la tierra y vean cómo la tierra recibe cada una de sus acciones. Espero que encuentren eso (que es diferente para cada uno) que da significado a sus vidas. Algo que les energiza y moverá para continuar la búsqueda que es la vida. Que sus vidas y búsquedas sean afables, que defienden siempre el derecho a la alegría y que celebren el milagro de estar vivos. Cada pequeña acción es un granito de arena, es una estrellita que devolvemos al mar.